Margins · Bible Study Journal

Proverbs capítulo 26: Reina-Valera 1909

Old Testament · Reina-Valera 1909

Texto del capítulo — Reina-Valera 1909

1 COMO la nieve en el verano, y la lluvia en la siega, así conviene al necio la honra.

2 Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición sin causa nunca vendrá.

3 El látigo para el caballo, y el cabestro para el asno, y la vara para la espalda del necio.

4 Nunca respondas al necio en conformidad á su necedad, para que no seas tú también como él.

5 Responde al necio según su necedad, porque no se estime sabio en su opinión.

6 Como el que se corta los pies y bebe su daño, así es el que envía algo por mano de un necio.

7 Alzar las piernas del cojo, así es el proverbio en la boca del necio.

8 Como quien liga la piedra en la honda, así hace* el que al necio da honra.

9 Espinas hincadas en mano del embriagado, tal es el proverbio en la boca de los necios.

10 El grande cría todas las cosas; y da la paga al insensato, y la da á los transgresores.

11 Como perro que vuelve á su vómito, así el necio que repite su necedad.

12 ¿Has visto hombre sabio en su opinión? más esperanza hay del necio que de él.

13 Dice el perezoso: El león está en el camino; el león está en las calles.

14 Las puertas se revuelven en sus quicios: así el perezoso en su cama.

15 Esconde el perezoso su mano en el seno; cánsase de tornarla á su boca.

16 A su ver es el perezoso más sabio que siete que le* den consejo.

17 El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno, es como* el que toma al perro por las orejas.

18 Como el que enloquece, y echa llamas y saetas y muerte,

19 Tal es el hombre que daña á su amigo, y dice: Ciertamente me chanceaba.

20 Sin leña se apaga el fuego: y donde no hay chismoso, cesa la contienda.

21 El carbón para brasas, y la leña para el fuego: y el hombre rencilloso para encender contienda.

22 Las palabras del chismoso parecen blandas; mas ellas entran hasta lo secreto del vientre.

23 Como* escoria de plata echada sobre el tiesto, son los labios enardecidos y el corazón malo.

24 Otro parece en los labios el que aborrece; mas en su interior pone engaño.

25 Cuando hablare amigablemente, no le creas; porque siete abominaciones hay en su corazón.

26 Encúbrese el odio con disimulo; mas su malicia será descubierta en la congregación.

27 El que cavare sima, caerá en ella: y el que revuelva la piedra, á él volverá.

28 La falsa lengua atormenta al que aborrece: y la boca lisonjera hace resbaladero.

Acerca de esta edición

Santa Biblia — Reina-Valera 1909, dominio público.